Nadie con los terneros
Es verano, hace calor y Christin se está muriendo del aburrimiento hasta que en su minúsculo pueblo en Mecklemburgo aparece Klaus, un ingeniero de Hamburgo experto en energía eólica. En NADIE ESTÁ CON LOS TERNEROS, adaptación cinematográfica de la novela homónima de Alna Herbing, Sabrina Sarabo dirige su mirada a la vida en la provincia. Habla de lo que significa crecer en soledad, de la bucólica existencia campesina, de la amplitud del paisaje y la estrechez social que pueden caracterizar una vida pueblerina.
Imágen © FILMWELT Weydemann Bros., Max Preiss